Objetivos para el Desarrollo Sostenible, más cerca gracias a la Economía del Bien Común

por Javier Goikoetxea

Desde el “Global Hub por el Bien Común” me han honrado con participar periódicamente con algún artículo relacionado con el Bien Común y no me he podido resistir.

Entiendo el “Global Hub for the Common Good” como un contenedor global donde todo lo que mezclemos nos acerque al Bien Común. Es por eso que he pensado en buscar ingredientes que mezclados nos puedan acercar un poquito hacia algo con lo que nadie esta en contra, pero que nadie parece que acaba de darle forma, el Bien Común.

Este artículo trata de exponer de forma resumida la idea de cómo se podrían buscar sinergias entre Los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), el Dictamen del Consejo Económico Europeo (CESE) sobre la EBC y los 20 puntos representativos de la Economía del Bien Común (EBC).

En éstos últimos meses del año 2015 se han producido dos acontecimientos fundamentales para el futuro de la humanidad, se han aprobado los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030 y el Dictamen del Consejo Económico y Social Europeo favorable a la implantación de la Economía del Bien Común en la estrategia Europa 2020.

Las propuestas e intenciones de los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible aprobados por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, vienen ofrecidas con leves atisbos de implementaciones válidas, en general dejando en manos de cada país y/o región sus aplicaciones. Esto hace que no se pueda concretar una estrategia de actuación global, dejando en manos de la buena fe de cada región su consecución. El escenario futuro que propone la EBC en su conjunto es precisamente ese, el de la buena fe, pero la situación mundial en la que cada vez la pérdida de valores es más clara, pide que se accione una estrategia de actuación única. La resolución, como decimos consensuada es un ejercicio a futuro de buenas voluntades, se apoya en materia de financiación en La agenda para la acción de Addis Abeba, algo que no había pasado con los Objetivos del Desarrollo del Milenio – ODM y que resulta muy destacable. Si bien es cierto que no habla de herramientas holísticas que nos sirvan para medir la situación de partida y que nos permitan la consecución de los 17 objetivos y las 169 metas que se proponen, si se habla de que se crearán indicadores a nivel mundial para Marzo del 2016 y que se unirán a los indicadores que cada nación o región cree a tal efecto.

La EBC es un movimiento que nace y crece, de y para la persona, lo que complementa el papel de la ONU como observador y promotor de iniciativas tendentes a mejorar el mundo y que sin poner en el centro a las personas no podrían prosperar. Lástima que la ONU en sus ODS apenas hable de VALORES, solamente los menciona en el punto 36 y de forma muy poco precisa:

Nos comprometemos a fomentar el entendimiento entre distintas culturas, la tolerancia, el respeto mutuo y los valores éticos de la ciudadanía mundial y la responsabilidad compartida”.

Podríamos decir que estos objetivos serán más factibles en las regiones donde más humana y sensible sea la comunidad y sus gobernantes.

Dejamos aquí el enlace  con las preguntas más frecuentes (FAQ) sobre los ODS que la ONU ha publicado y que es un buen resumen de todo lo que representan.

En cuanto al Dictamen sobre la EBC del Consejo Económico y Social Europeo y entendiendo que el CESE trabaja dentro del marco europeo, se perfila como lo que sería una buena posibilidad de avance hacia los ODS que Europa como región puede acometer, pudiendo llegar a ser decisivo si se implementara en la estrategia de la ONU. La EBC propone colaboración, por lo que éste sería un buen motivo para que Europa fuera tractora de la estrategia ODS.

No obstante esto, la realidad nos induce a pensar que de momento será muy difícil, teniendo en cuenta que la UE se encuentra en un delicado momento de una gran crisis identitaria. Algo que no nos resistimos a pasar por alto es que el CESE hace mención expresa sobre la importancia que tiene cambiar el paradigma del dinero como meta, a verlo como medio (punto 3.2). Este es uno de los puntos de referencia de la EBC, junto con el de la máxima de “colaboración en lugar de la competencia”.

Algo que también debemos tener en cuenta es que si el dictamen del que hablamos ha sido posible por la actuación directa de miembros de la EBC, que han trabajado desde abajo para hacer que diferentes actores europeos se implicaran llevando sus propuestas hasta el CESE, es muy fácil entender que la forma más eficaz de que la ONU apostara por esta vía como una de las posibles para conseguir los ODS, es que la UE lo planteara y ofreciera abiertamente a todo el mundo.

Una de las grandes esperanzas de este dictamen es la de la viabilidad claramente indicada de crear un marco jurídico dentro de la UE. Este paso sería un logro importantísimo en el avance hacia la consecución del Bien Común.

Los 20 puntos de la EBC son aproximaciones a lo que desde dicho movimiento se propone. Dichas propuestas se encuentran englobadas, detalladas y actualizadas en el libro “La Economía del Bien Común” (Deusto 2015 – ampliada y actualizada). Como pasa en todos los casos dentro de la organización, son propuestas vivas que se irán enriqueciendo con el paso del tiempo, la experiencia, el debate interno y que serán recogidas en futuras ediciones.

También debemos tener en cuenta que muchos temas que pueden aparentemente no tener presencia en los 20 puntos como por ejemplo la igualdad, si se pueden encontrar en el análisis que la matriz hace gracias a sus 17 indicadores y 68 sub-indicadores. Por lo que el punto 3 que habla del Balance del Bien Común a nivel micro y el Producto del Bien Común a nivel macro, completa de manera amplia el espectro de temas de relevancia. Añadamos a este análisis el punto 1, prioritario y eje central de la propuesta de la Economía del Bien Común, modelo que se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones, confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad.

Tenemos muy claro que la sociedad en su conjunto reconoce que no estamos haciendo bien las cosas, que debemos cambiar el rumbo. Cada día con más fuerza, los ciudadanos declaran su preocupación por la deriva que la situación mundial está tomando y piden un cambio en la manera de ver y hacer las cosas. La cercanía de este cambio en la manera de ver y hacer las cosas lo explica la sola evolución de los Objetivos del Desarrollo del Milenio – ODM, hacia los Objetivos del Desarrollo Sostenible – ODS.  Los primeros se centraban en los síntomas de la agenda social y los segundos se centran en las causas básicas de los problemas para un desarrollo sostenible, en lo económico, lo social y lo ambiental.

La visión de los ODS como metas, el Dictamen del CESE como aval y las propuestas de la EBC como herramientas estratégicas, hacen que nuestras esperanzas crezcan y se asienten, en la confirmación de que son la respuesta a la demanda cada vez más creciente de la sociedad hacia la necesidad de un cambio en el sistema hacia el Bien Común. Preguntémonos sino ¿de qué iban a haber salido estas propuestas? Sin duda alguna esto nos confirma algo que la EBC defiende: que es el pueblo soberano el que puede y debe cambiar las cosas y sobre todo que hay herramientas para conseguirlo a nivel mundial.

Javier Goikoetxea

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